Hacer una causa común con la condición rota del ser (brokenness of being).
Moten y Harney no proponen "reparar" la fractura en el sentido de restaurar una supuesta totalidad original perdida (eso sería caer en la lógica de la deuda: creer que puedes "pagar" para volver a ser "completo"). En El último bailarín se realiza esa causa común desde la dramaturgia de la obra misma, que comienza con la "deuda" del bailarín con el canon corporal perfecto ("piernas largas, empeine prominente..."), una deuda impagable. Mi cuerpo, con su displasia, nunca podría saldarla. Es por eso que su tránsito al cuerpo cyborg es "Volverse un principio de elaboración".
¿Puede la deuda (el quiebre) dejar de ser una falta y convertirse en el material principal (el principio) a partir del cual elaboramos algo nuevo?
La prótesis Stryker es el "principio de elaboración" literal. Es el material con el que elaboro un nuevo cuerpo, una nueva forma de bailar, una nueva subjetividad (el cyborg). El quiebre (la deuda) ya no es lo que me falta; es lo que tengo para trabajar. El kintsugi no repara para volver al estado original; elabora una nueva belleza a partir de la fractura.
Pues, como citan Moten y Harney, esto "Termina con un viaje... hacia un lugar completamente distinto": galopando hacia la pradera, hacia lo desconocido, con la "certeza de este efímero presente". Es un final que acepta la precariedad (el quiebre) pero la convierte en motor de un movimiento hacia adelante, en compañía ("ser con y para"). El último bailarín es el "planear fugitivo" para elaborar una vida nueva a partir de los fragmentos, hacer causa común con el quiebre, y viajar en ese Buick Skylark hacia un lugar completamente distinto: el escenario donde un bailarín cyborg danza con una cadera de oro, mostrándonos que la única deuda que vale la pena honrar es la que tenemos con nuestra propia capacidad de transformar el dolor en arte.
Ensayo sobre:
"los abajocomunes" de Moten y Harney y la dramaturgia de "El último bailarín"
Nelson Ivan Simonelli
¿Puede la deuda (el quiebre) dejar de ser una falta y convertirse en el material principal (el principio) a partir del cual elaboramos algo nuevo?
La prótesis Stryker es el "principio de elaboración" literal. Es el material con el que elaboro un nuevo cuerpo, una nueva forma de bailar, una nueva subjetividad (el cyborg). El quiebre (la deuda) ya no es lo que me falta; es lo que tengo para trabajar. El kintsugi no repara para volver al estado original; elabora una nueva belleza a partir de la fractura.
Pues, como citan Moten y Harney, esto "Termina con un viaje... hacia un lugar completamente distinto": galopando hacia la pradera, hacia lo desconocido, con la "certeza de este efímero presente". Es un final que acepta la precariedad (el quiebre) pero la convierte en motor de un movimiento hacia adelante, en compañía ("ser con y para"). El último bailarín es el "planear fugitivo" para elaborar una vida nueva a partir de los fragmentos, hacer causa común con el quiebre, y viajar en ese Buick Skylark hacia un lugar completamente distinto: el escenario donde un bailarín cyborg danza con una cadera de oro, mostrándonos que la única deuda que vale la pena honrar es la que tenemos con nuestra propia capacidad de transformar el dolor en arte.
Ensayo sobre:
"los abajocomunes" de Moten y Harney y la dramaturgia de "El último bailarín"
Nelson Ivan Simonelli

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