El día domingo 17 de julio volví a subirme a un escenario luego de tanto duelo, dolor y mucho tiempo sin bailar.
Esta vez fue para la apertura de Tecnópolis, un road to redemption de la vida. Porque acá en Tecnópolis fue donde nació, bailo y murió el CAD. Y ahora me toca volver en pedazos reparados, con un nuevo cuerpo, que ahora se mueve y siente diferente el impulso de moverse, ahora mis motivos son otros. Con la responsabilidad de abrir caminos para nuevos cuerpos cyborgs que a lo mejor no saben que se pueden seguir moviendo, moviendo diferente a antes, pero en fin con una nueva posibilidad de seguir caminando, danzando.
Me crucé con muchos amigos de la danza, de la vida con quienes compartimos caminos, aventuras, alegrías, tristezas y duelos. Me crucé con algunos de los que fuimos parte del CAD ahí en Tecnópolis nuevamente pero siendo parte de otro conjunto y la nostalgia apareció pero la resiliencia se encargó sanar heridas viejas. El dolor y los recuerdos no se olvidan.
Pero no todo es dolor y tristeza. Hay una liberación luego del desapego que me dejo liviano, solté el peso de algo que no me permitía seguir adelante. Y gracias a la ayuda de muchos seres queridos pude volver a levantarme. Porque no es algo que se pueda hacer solo, la ayuda de otros es fundamental.
Por eso también lo celebre no como un triunfo personal, sino como ganar una batalla para nuevos cuerpos rotos que creen que no sirven, la belleza de las grietas y cicatrices que nos han dejado huellas son tatuajes resilientes que nos recuerdan que somos humanos de carne, hueso, y tambien tecnología.
Y cada vez que vuelvo a bailar ya no me importa nada solo quiero seguir bailando,
como si nadie me viera,
como un loco.
Así como mi viejo
El gran pez de Adrogué Carlos Emilio Simonelli.
Cada vez que bailo te recuerdo y te bailo de esa manera
Como un loco lindo.
Te extraño viejo.
Aceptar el desapego para dejar de sufrir no es fácil pero sí es una salida para continuar. Porque la vida sigue aunque nos detengamos por el pasado, por el dolor y por lo que ya no está.
La naturaleza no se aferra a lo efímero el ciclo sigue de forma continúa
Hoy puede ser un gran día
Hace unos tres años atrás escribí esto en facebook y hoy me aparecio este recuerdo que compartió mi hermana Ariadnne.
HOY ES UN BUEN DIA PARA DARLE EL FIN AL SUFRIMIENTO
El sufrimiento puede ser quitado de tu vida cuando aceptes que ya ha sido demasiado y que hay otro camino.
"No te quieres rendir, rendirse significa "aceptar este momento como es".
Pero no serás capaz de rendirte a menos que estés sufriendo mucho, y ya hayas tenido suficiente.
Y en determinado momento reconoces que todo ese sufrimiento es autoinfligido (te lo haces tú), es creado por no querer aceptar las cosas como son, es creado cuando interpretas las cosas a tu manera de algo que ya ES.
El sufrimiento proviene de los pensamientos, de la manera que interpretamos las cosas, no de la situación.
Los seres humanos crean su propio sufrimiento. Así que, te das cuenta que ya tuviste suficiente, y solamente cuando ya tuviste verdaderamente suficiente sufrimiento en tu vida, eres capaz de decir: "Ya no necesito este sufrimiento".
El sufrimiento es un gran maestro.
Es la única forma de aprendizaje espiritual de muchas personas.
El sufrimiento te hace profundizar, poco a poco, te hace interiorizar, te muestra cual es el ego.
Para algunas personas este conocimiento llega cuando sienten que ya tocaron fondo.
Lo que hacen es alimentar el sufrimiento hasta que llegan al punto de estar listos para escuchar el mensaje que dice: "Hay otra forma de vivir sin crear más sufrimiento para ti mismo".
Cuando estás listo para escuchar este mensaje, que es realmente el mensaje que hay en la espiritualidad, llega el fin de vivir en un estado de sufrimiento.
Por tanto, uno podría decir que necesita sentir el sufrimiento para darse cuenta de que ya no necesita sufrir más. Si no ha sufrido, esta enseñanza no podría existir.
Porque como ser humano, no crecería espiritualmente si no hubiera sufrido.
Cuando ya no te causas más dolor a ti, porque recuerda que son tus pensamientos y la forma de ver las cosas lo que te hace sufrir más que nada (no es la situación, sino la interpretación tuya de la situación).
Cuando ves eso, ves que hay otra forma de vivir en la cual ya no luchas mentalmente para tratar de cambiar lo que ES,
es cuando llega el fin del sufrimiento autoinfligido.
Si ya no lo hago conmigo mismo, tampoco lo haré con los demás
Comentarios
Publicar un comentario