Cuando la enfermedad solo permite vivir de a ratos

La enfermedad es invasiva para todo cuerpo, despoblando de toda libertad y capacidad de autosuficiencia.

El habitar una patología se convierte en la pesadilla que solo nos permite vivir de a ratos, ya que puede darnos pequeños momentos de paz o de menor intensidad de dolor.

El tratamiento de la misma necesita de un acompañamiento psicológico de la persona que la padece ya que la enfermedad destruye la cotidianeidad, el hábito de la persona y su calidad de vida. Esto produce un deterioro importante de la autoestima y a veces lleva a una depresión que se acrecienta con el avance de la enfermedad.

Es necesario el poder encontrar lugares de comodidad y nuevos hábitos que fomenten el desarrollo, la sociabilidad y sobretodo el sentir útil a la persona que padece la enfermedad. Con el tiempo prolongado de la misma, la persona deteriora su autoestima y se siente más una carga que una persona independiente.

La enfermedad termina por transformar en otra persona de lo que uno era antes.


Javier Lombardo convive hace 14 años con la enfermedad y cuenta cómo llegó a su diagnóstico, la cotidianeidad con la rigidez del cuerpo y habla del documental que grabó para sumar conocimiento acerca del Parkinson.


A veces el documentar y contar la experiencia para otros puede ser una manera de capitalizar la enfermedad y sentir útil a la persona que la padece

Capitalizar la materia oscura del dolor


El duelo y los procesos que atravesamos traumáticos en la vida poseen un gran caudal de energía, de la misma forma que en la astrofísica se habla de la materia oscura, creo que el dolor es una especie de materia oscura que nos puede facilitar de un gran disparador para movilizarnos en la vida. 

No es un proceso fácil y tampoco es una energía estable ya que es casi como la energía nuclear. Puede ser altamente tóxica sino sé la contiene en un ambiente seguro hasta puede llegar a destruirnos por completo.


Superado el trauma este se queda grabado en la memoria del duelo para que nos enseñe y recuerde desde las cicatrices, de una herida que desde la fiscalidad está sanada pero desde dentro aún puede sentirse su fantasma del ayer. 

El dolor y el trauma son fantasmas del aprendizaje que habitan en nuestra memoria. 

Porque Somos humanos imperfectos, frágiles y finitos en este hermoso presente. 

Somos cuerpos que pueden lastimarse, somos instrumentos de arte que se rompen y nunca vuelve a su estado original, nos llenamos de parches, costuras con puntadas de hilo de diferentes colores.


Es un proceso de la vida de un cuerpo.

Registro de un cuerpo con Necrosis Ósea Avascular bilateral de cadera viviendo el dolor y la calma de a ratos



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