El viaje del desapego
- Mundo ordinario. El mundo real antes de empezar la historia.
- La llamada a la aventura. Al protagonista se le presenta un problema, desafío o aventura.
- Rechazo de la llamada. El miedo al cambio provoca reticencia a aceptar la llamada, una negación a salir de la zona de confort.
- Encuentro con un mentor o con ayuda sobrenatural. El héroe se encuentra con apoyo que le aporta información y lo entrena para responder al desafío.
- Primer umbral. Se abandona el mundo ordinario y se cruza el umbral hacia el mundo especial o mágico. El héroe se enfrenta a lo que se conoce como la travesía del desierto.
- Pruebas, aliados y enemigos. El héroe se encuentra todo tipo de pruebas, enemigos y aliados, lo que hace que pueda aprender las reglas de ese mundo especial.
- Acercamiento. El héroe va superando las pruebas en su camino.
- Prueba decisiva. Tiene lugar el momento más crítico, una prueba a vida o muerte.
- Recompensa. El héroe se ha enfrentado a la muerte y se ha sobrepuesto de su miedo, entonces llega la recompensa.
- El camino de regreso. El protagonista tiene que volver al mundo ordinario.
- Resurrección o Iluminación. En el camino de vuelta, tiene lugar otra prueba decisiva en su mundo de origen, el héroe se vuelve a enfrentar a la muerte usando todo lo aprendido. Se ha completado la transformación.
- Regreso con el “elixir”. El héroe toma conciencia del conocimiento adquirido (poder) que usa para ayudar a otros en el mundo ordinario.
De esta manera el héroe no sólo viaja a tierras misteriosas o mágicas sino que también realiza un viaje a su interior que lo hace cambiar y transformarse por completo.
Esta enfermedad, duelos y pruebas a superar durante esta travesía de un cuerpo que dejó de moverse fueron muy similares a las doce etapas del viaje del héroe.
El llamado a la aventura
Somos de la teoría de que los finales son hermosos, aunque no siempre resultan agradables. ¿Qué sería de una película que nunca acabara? O de una cita, o una noche con los amigos o nuestro concierto favorito. ¡Sería muy aburrido! Y es que, aunque a veces no lo sintamos así, el fin es necesario para que aparezcan cosas nuevas, para que apreciemos las que se van.
En el fondo, no es otra cosa que la aceptación de que una historia pueda terminar lo que la dota de valor, lo que hace que nuestras acciones tengan sentido. Al fin y al cabo, si las historias fueran infinitas, el papel de sus personajes sería intrascendente y, en ese caso, ¿qué más daría lo que hiciéramos?
Mientras nos empeñemos en negar el fin de las cosas, no podemos saborearlas con todo nuestro ser, las daremos por sentadas o, lo que es peor, viviremos con miedo.
Y quizá no sea sencillo entender que lo que llegó puede escapar, pero siempre es más valiente que forzar la realidad y tratar de encadenar lo que nació para poder volar. Aunque finalmente decida hacerlo a nuestro alrededor. Quedarse a nuestro lado.
Definitivamente, creemos que todos deberíamos dar el paso para aprender a amar las cosas tal y como vienen y tal y como se van . De otro modo , jamás las disfrutaremos de verdad.
Texto de Pablo Arribas.
Y tal vez algún día el menos pensado, quién sabe. Nos convirtamos en nuestros propios héroes de nuestros traumas, del pasado, del vacío.
De lo que hoy elegimos SER

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