El sufrimiento y la necesidad de ser intervenido
A veces el camino de la sanación y desapego son un camino cuesta arriba de una necesidad inmediata.
Que nos cala los huesos por dentro, para emitir luz en la oscuridad en nuestra sombra-enfermedad. Para emerger de una muerte simbólica que nos transforma con la aceptación de lo que ya no está.
Y entonces el cuerpo se vuelve un objeto de arte y belleza de lo roto. De un cuerpo que se mueve con cicatrices y vacíos en su danza resiliente que le permite transformar este presente.
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