Estado de sitio
El dolor que transite, me atrofio la marcha, me dejó el cuerpo en lugares de máxima tensión y no podía liberarlo aunque quisiera. Había un sistema operativo del cuerpo que activaba el firewall y hackeaba la zona dejando el acceso denegado, la anatomía y mecánica no permitían soltar la zona coxofemoral. Es por eso que hay una parte física dentro mio que invade mi estado de comunión propia.
Si domina el dolor, al cuerpo no le queda otra más que sufrimiento porque no tiene la capacidad propia de revertir esta situación de dolor.
Necesitaba remover sectores del cuerpo que generan fricción ósea literalmente necesita deshacerse de una parte que ya no funciona y solo provoca desequilibrio.
En cuerpo intervenido el poder superar la enfermedad lo percibí como una batalla social ganada de libertad, empoderando al cuerpo que se desprende del sufrimiento y el dolor constante. El estado de sitio político de enfermedad es una represión constante del dolor, algo impuesto de forma violenta. Cuerpo y enfermedad tienen un dominio político de esos lugares sitiados musculoesquelético en máxima tensión muscular y nerviosa que buscan reprimir el dolor. Controlar y evitar es solo temporal, transitar siendo y estando en estado de enfermedad. Cuando se logra liberar el cuerpo, este tiene más espacialidad física disponible. Recupera la dignidad de la calidad de vida perdida.
Es como ir corriendo del mapa al dolor y ganar todo el globo terráqueo al estilo juego TEG.
La democracia de la salud habita el mapa-cuerpo.

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